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También es muy importante el lugar donde se sienta el de mayor
rango. En las asociaciones, empresas, u otros organismos, el asiento del "más
poderoso" debe ser más alto. En las naciones se le ha llamado trono, sillón
presidencial y otros solemnes apelativos. No se han creado grupos de
autoayuda para quienes padecen de esta adicción. Sin embargo, se han creado
grupos que protegen la adicción de sus componentes; suelen llamarlos "logias" y
se han venido perfeccionando con el advenimiento del sufragio universal, para
contrarrestar sus efectos negativos. El tema del liderazgo como tarea,
dentro del grupo humano, fue someramente abordado cuando también mencionamos al
matriarcado, pero por el desarrollo posterior dado por los miembros masculinos,
es muy probable que algunas mujeres hayan desarrollado menos esta predisposición
de dependencia al Poder. Pero el problema nos concierne a todos. No estaría mal
para comenzar, ir buscando en los orígenes. Si bien los líderes son más
antiguos que la humanidad, cuando el grupo humano comienza a crecer y los
"bienes de uso" se elevan en número (con las primeras tecnologías artesanales),
también aumenta la complejidad del acceso a la satisfacción de las necesidades
básicas, como alimentos, medicinas, etcétera. Entonces, la ausencia de una
organización adecuada dificulta la existencia de una sociedad mínimamente
igualitaria (en caso que sea ésa la intención) y, al mismo tiempo, si se me
permite la mención, tal vez la adquisición de costumbres que tiendan a respetar
las necesidades o derechos de los otros miembros del colectivo. De este modo,
resulta naturalmente útil la aparición de individuos que ocupen tareas
administrativas o de regulación, para permitir un grado organizativo que
posibilite la funcionalidad y la solución de estos problemas. Aunque sabemos
que, tarde o temprano, estos temerarios miembros de la comunidad que cumplen con
las tareas "administrativas" probarán una copa del tentador cáliz del Poder y,
sin que pase mucho tiempo, sus atributos y privilegios aumentarán sin límite.
¿Cómo prever este problema? ¿Quiénes están libres de contraer esta tentación?
¿Alguien lo ha estudiado en su verdadera perspectiva sin caer en una negación
absoluta como la anarquía? Porque lo absoluto me huele a recaída. ¿A alguien le
conviene estudiarlo y comprenderlo cabalmente? Por suerte este no es un texto
sagrado, tan sólo propuse un breve esbozo antropológico y, por el momento, me
escudaré brevemente en el arte... si me permiten el respiro:
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Consiga ¿Qué queda del genoma humano y para qué? de Guillermo Bernengo en esta página.
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